Una luchadora ejemplar que no se rindió nunca

Una luchadora ejemplar que no se rindió nunca

Una luchadora ejemplar que no se rindió nunca. Alina Patricia Fedoniuk, fundadora de Akitom SA, falleció después de luchar durante muchos años contra el cáncer. Fiel a su estilo, con su carácter fuerte, su visión y optimismo, hasta los últimos días estuvo diciendo que quería “estar bien para seguir viendo crecer a sus nietos”. A pesar de la agresividad de la enfermedad, no se rindió nunca, y se mantuvo con total entereza, con toda esa fuerza y energía que siempre la caracterizaron. No se rindió, simplemente esa maldita enfermedad pudo más que su cuerpo, pero ni siquiera así pudo vencer a su corazón.

Todo siempre le costó mucho, desde sus orígenes humildes con padres extranjeros -papá Basilio oriundo de Polonia, mamá Ángela proveniente de Italia-, hasta el esfuerzo por recibirse de maestra. Ya ahí empezó a dar muestras de su carácter especial, con discusiones con los padres y madres de sus pequeños alumnos, siempre defendiendo a la educación por sobre todas las cosas. Trabajando como administrativa en la planta de Neogas en Moreno, conoció al que sería su marido, Jorge Luis Adaniya, que iba con su camión a cargar garrafas para luego salir a venderlas en la calle. Con ese mismo carácter que forjó supo cómo superar la adversidad ante unos suegros que no querían una novia que no fuera de raíces japonesas para su hijo. Con el tiempo, los padres de Luis (conocido por todos como “el japonés”) lograron aceptarla y quererla, a tal punto de llegar a ser siempre a quien llamaban por teléfono para que vaya a ayudarlos en lo que sea, dado que además vivían a pocas cuadras de distancia.

Alina fue el complemento ideal para Luis, y juntos empezaron con su primer emprendimiento, Adaniya Gas, y años más tarde fundaron Akitom SA, cuando YPF Gas los eligió para ser un Distribuidor Oficial. Juntos eligieron el nombre de la empresa basado en los nombres japoneses de sus hijos Diana y Sebastián. En realidad eran nombres para usar en la escuela japonesa a la que acudían, pero que jamás usaron: para Diana eligieron el nombre Tomie, y para Sebas, Akira. La unión de esos dos nombres formó Akitom.

Alina luchó junto a Luis en esos años difíciles, en un negocio complicado con todos sus vaivenes, y sin una base económica sólida para afrontarlo. Sin embargo, pudieron siempre sobrellevar las distintas situaciones y obstáculos que les ponía la dura realidad, y siempre salieron a flote. Con mucho trabajo, sacrificio, responsabilidad, respeto y disciplina, criaron y educaron a sus hijos sin lujos y sin que les sobre nada, y mantuvieron a la empresa, que después de un tiempo pudo empezar a crecer.

Esposa, mamá y abuela ejemplar, esa luchadora incansable tuvo que lidiar contra la batalla más difícil que le puso la vida. Con mucha dignidad y entereza, le hizo frente con toda su energía hasta el final. Fiel a su estilo, dejó todo por seguir junto a su familia. Nunca se rindió, simplemente su cuerpo no pudo más, pero su alma y su corazón siguen y seguirán siempre junto a todos nosotros, junto a sus enseñanzas, sus valores, su coraje, su garra, su pasión, su amor incondicional…